¿Que es eso?

Este síndrome, hace referencia a el estrés crónico y múltiple del emigrante, una situación extrema que va más allá de las vicisitudes ordinarias del dolor de la separación de la tierra natal, esta referencia hace alusión a Ulises, el personaje de la mitología griega que vivió en múltiples adversidades, lejos de sus seres queridos.

Es ampliamente conocido y sentido el dolor de emigrar, de dejar todo atrás y partir hacia rumbos desconocidos, nunca es una decisión fácil, esta siempre es motivada por fine mayores, como mejorar la calidad de vida, ayudar a la familia o salir de una situación difícil vivida en el país, siempre son muchas las expectativas que se tienen al partir, esta nueva experiencia conlleva a una situación que en psicología se conoce como duelo, el cual consiste en el proceso de adaptación emocional subsiguiente a cualquier perdida, el inmigrante se enfrenta a varios duelos, de forma paralela al establecerse en un nuevo lugar:

Separación de familia y amigos

Llegar a un nuevo lugar implica no conocer a nadie, no tener en quien confiar, con quien hablar y dejar a un lado a quienes te han acompañado toda la vida, aunque hoy se cuenta con tecnología de información que nos acercan, no es fácil estar lejos del contacto de los padres, los hermanos, la pareja o incluso los hijos, que en muchas ocasiones se deben quedar en el país de origen mientras el inmigrante se estabiliza económicamente en el nuevo país, este es quizás uno de los puntos más estresantes de la partida, pues la familia son nuestra red de apoyo social más cercana y la que nos brinda protección, amor y seguridad.

La lengua materna

El lenguaje es natural en todos y nos fluye del alma, es nuestro primer contacto cultural y nos configura cognitivamente. Cuando nos enfrentamos a un nuevo lugar cuya lengua es diferente a la nuestra, pese a que tengamos previa experiencia en dicho idioma, nos implica cambiar la forma en como pensamos y como nos relacionamos con el mundo, el cerebro siempre preferirá hablar en la lengua materna, cuando lo obligamos a escuchar, hablar, leer y pensar en otro idioma le causamos una situación conflictiva y difícil, nuestra lengua no solo esta relacionada con nuestros pensamientos, si no también con nuestras emociones, con el tiempo nos podemos adaptar al nuevo lenguaje y mejorar notablemente su proficiencia, pero al principio siempre será parte de las renuncias a las que se debe enfrentar quien llega a un país donde no se hable la misma lengua.

La perdida de la tierra

Viajar siempre será excitante y novedoso, emprender a un nuevo lugar también significa novedad, curiosidad y deseos de ver lo que nuestro ojos nunca antes han presenciado, pero dejar de estar en la ciudad donde creciste y en los lugares que significan emocionalmente para ti, son aspectos sumamente dolorosos, las maravillas de la nueva tierra, en muchas ocasiones no eliminan el deseo y la añoranza de la tierra que se perdió.

El estatus social

En muchas ocasiones en el país de origen se tenia una carrera, validada, que se ejercía en el oficio profesional, al emigrar estos títulos no son validos y a veces, según la profesión, puede ser bastante difícil homologarlos, incluso a veces se debe prácticamente cursar nuevamente la carrera. Al llegar a la nueva tierra por ende, se deben aceptar trabajos de cualificación diferente a la que se ejercía en la tierra natal, en la cual el estatus o posición social cambia en un grado inferior al que se estaba acostumbrado, aunque con mayor remuneración económica, no obstante a pesar de esto último, el ejercer un oficio diferente al que se realizaba, conlleva un impacto difícil para el inmigrante.

La cultura

Usualmente este es un aspecto invisible para nosotros, hasta que viajamos y vemos como se comportan otros, la cultura es lo que nos caracteriza como población determinada, al viajar encontramos diferencias en aspectos que eran antes imperceptibles para nosotros, como la manera de comportarse en público, en fiestas, en familia, la puntualidad en los eventos, la forma de hablar, expresarse, la alimentación, costumbres, tradiciones, diversión, etc.

Esto nos genera choque al tener maneras diferentes, lo que hace que se añore aún más la tierra de origen.

¿Y como logro adaptarme más rápido?

El inmigrante esta expuesto a variables psicosociales más difíciles que los nativos, lo que hace que en muchas ocasiones sea más vulnerable a sufrir de depresión, ansiedad, abuso de sustancias, entre otras, no hay formulas mágicas para sentirse bien, pero si algunos pasos que pueden ayudarle a generar un proceso de adaptación más rápido para que el dolor por la perdida de su país, sea rapidamente superado y logre su potencial en la nueva tierra a la que emigró.

  • Busque comunidades de su país: Relaciónese con personas de su idioma, realice actividades propias de su tierra y conserve los festivos locales en su nueva localidad, eso lo hará sentir cercano a pesar de la distancia y evitará que pierda su arraigo cultural.
  • Intégrese con los nativos: Aunque las pequeñas aldeas o comunidades son populares en las grandes urbes de inmigrantes, no se puede caer en un aislamiento cultural, estar solo con personas originarias de su país o región, le impedirá adaptarse al nuevo país y lo aislará socialmente, haga amigos locales, no se frustre por el idioma o las costumbres, muéstrese tal y como es y haga nuevos lazos.
  • No juzgue los valores y costumbres locales: No se situé en una posición de superioridad frente a la cultura de los locales, que ellos hagan las cosas diferentes no los hace mejores o peores personas, solo diferentes, aceptarlo lo ayudar a acoplarse más rápidamente sin resentimientos y disminuirá el sentimiento de añoranza
  • Siga en contacto con su familia: Con las nuevas tecnologías realizar videollamadas, chats y otro tipo de contactos personales es muy fácil, úselos y sienta la cotidianidad de su casa virtualmente, pida que le cuenten del día a día y explique como va su vida también, eso le hará sentir mejor.
  • Pida ayuda: A pesar de las pautas, puede que usted se sienta demasiado triste, ansioso e incluso sin deseos de trabajar, salir o interactuar con otros, si esto le esta sucediendo es posible que el manejo de sus adaptación no este del todo bien y requiera ayuda profesional, no le de pena, requerir ayuda no es signo de debilidad, es algo natural por la que todos pasamos en algún momento, un psicólogo puede ayudarnos a sentirnos mejor y a resolver nuestros problemas de forma oportuna.

Sabemos que no es fácil emigrar y que muchas veces hay situaciones que nos rebasan y hacen que sea difícil superarlas por si solos, esto no está mal, un profesional podrá ayudarle a adaptarse mejor a su nuevo país y tener una vida más plena, solicite una cita orientativa sin costo y hable con un psicólogo acerca de su situación para entender su caso y explicarle mejor de que forma puede mejorar.

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